Vértigo

 Micro conversación.



Por dentro algo sigue encendido. Como si una parte de mí se negara a aceptar que ya no hay peligro. Me descubro alerta sin razón aparente, esperando un golpe que no llega, anticipando algo que tal vez nunca pase. Y todo está en calma...

Es como si mi cuerpo aún estuviera acostumbrado a estar en guardia, esa sensación de estar constantemente a punto de reaccionar a algo que ni siquiera es tangible. Y ese maldito dolor en el pecho...

Estoy intentando apagar las viejas alarmas, pero mi cuerpo sigue reaccionando como si aún necesitara defenderse. No es miedo exactamente, es como si mi memoria emocional estuviera unos pasos detrás de mí, negándose a actualizarse. Como si todo lo que he vivido, todas las decisiones y protecciones que tomé para sobrevivir, aún me acompañaran en el presente.

Y ahí es donde aparece el vértigo. No por caer, sino por soltar sin saber qué viene después. Porque, ¿Qué queda cuando el personaje que nos protegió ya no es necesario?.

Es como estar en una cuerda floja, mirando al vacío, sin saber si el salto es la mejor opción o la más aterradora, sin saber si hay red o no. No es algo físico lo que me detiene, sino el miedo a desaparecer, a dejar ir las historias que me han dado forma. Las historias que, por mucho que me pesen, han sido mi refugio y mi razón para mantenerme firme.

A veces me pregunto si, al soltar, estoy simplemente desnudando una mentira, o si estoy abriéndome a algo más grande y desconocido. ¿Qué pasa si, al quitarme todas las capas, no queda nada? ¿O si descubro que lo que siempre fui no es lo que creía? Es como si, por un momento, la identidad fuera una ilusión, una máscara que nos hemos puesto para encajar en un mundo que no nos permite ser nosotros mismos sin filtro. Y si la quitamos, ¿Quién quedará detrás?

Es curioso cómo incluso todo eso que nos pesa se vuelve un refugio. En el fondo, nos aferremos tanto a lo conocido porque la incertidumbre de lo desconocido nos aterra. Y, aunque racionalmente sé que es necesario, aún no puedo dejar de aferrarme al miedo de no saber quién soy sin todo eso. Como si la libertad fuera algo que debe ganarse, pero con un precio que, a veces, no sé si estoy dispuesta a pagar.

Soltar es un proceso, un dejar ir poco a poco, en pequeñas dosis, para que no duela tanto. Pero en cada paso que doy, en cada capa que me quito, me siento más vulnerable, como si cada vez fuera más fácil perderme.

Si lo suelto, ¿Quién seré?. Estamos hechos de un conjunto de historias que nos contamos para no perdernos en el vacío.

No se si podemos existir sin aferrarnos a una imagen, a un personaje o a un rol que nos hemos inventado. ¿Y si al soltarlo, descubrimos que somos más que eso? O, por el contrario, ¿y si al soltar todo lo que creemos ser, descubrimos que no somos nada?. Y si así fuese, ¿Es la nada el verdadero vacío, o solo el espacio para que algo nuevo surja?


Mey Segura





Comentarios

Destacado