Me vibró el sarcasmo


Micro conversación.

Hoy me prometí calma. De esa que se siente en el pecho, no en la boca. Me dije que esta vez iba a escucharme de verdad, que iba a tenerme paciencia, que no me iba a exigir tanto.
Me lo dije en voz baja, casi con ternura, como si al susurrármelo pudiera convencerme. Pero a los cinco minutos ya me estaba mirando con la frente arrugada y la ceja levantada… diciéndome “¿de verdad te lo has creído?”. Y sí, claro que me lo creí. Por un momento...

Hay algo en mí que no soporta las promesas solemnes. Me dan ternura y un poquito de vergüenza. Porque me lo conozco. Porque he oído decir “esta vez es diferente” demasiadas veces, como para seguir cayendo con la misma inocencia. Así que me río. Conmigo. Para no llorar. Para no tener que cargar con todas esas versiones de mí que lo intentaron, pero no llegaron tan lejos.

No me burlo de mí, pero me anticipo. Me quito el dramatismo con una frase que suena a broma pero que en el fondo es una confesión disfrazada. Me contesto con ironía porque es más fácil hacerme reír que darme consuelo. Porque a veces, la única forma es tomármelo con humor. Y no lo hago porque me sienta superior, ni porque no me duela. Lo hago porque sé lo que me cuesta sostenerme cuando nadie me mira. Porque hay días en los que me hablo con cuidado, como a una herida abierta… y otros en los que solo puedo decirme algo medio en broma, porque lo serio me destroza.

Es mi manera de seguir. De estar para mí cuando no me alcanzo. De abrazar mis fallos sin hacerlos monumentos. Me hago reír porque es la forma más rápida que tengo de no abandonarme. Y si tengo que mentirme un poquito con gracia para no caer, lo hago. Me digo “tranquila, ya lo has entendido” aunque no tenga ni puta idea de nada. Me digo “vas muy bien” mientras tiemblo. Y en ese juego, me salvo un poco.

No sé si es valentía, o puro instinto de supervivencia. Pero hay algo hermoso en esa versión de mí que, incluso en los días más duros, se permite la risa. Que se cuida sin solemnidad. Que se acepta, aunque no entienda nada.

Y sí, a veces me vibra el sarcasmo… pero también me vibra el amor propio. Solo que viene en un idioma distinto, uno que solo yo entiendo. Y eso, también está bien.

Mey segura





Comentarios

Destacado