Querido terror nocturno
Micro conversación.
Nos conocemos bien. Al principio, confieso que te odiaba. Me sorprendías en mitad de la noche, cuando todo parecía calmado y mi cuerpo descansaba...pero tu no. Tu estabas al acecho. Esperando el momento justo para colarte entre mis párpados cerrados, para invadir ese espacio en el que ni dormía ni estaba despierta. Para recordarme que incluso en la quietud, se puede sentir miedo.
Durante mucho tiempo me paralizabas. Llegabas con ese zumbido en mis oídos. Me dejabas atrapada dentro de mí, vibrando y sudando, sin voz, sin fuerza, sin salida... Te sentabas sobre mi pecho dejándome sin aire y me acariciabas con tu mano helada. Me hacías dudar de lo que era real. De si estaba viva, o soñando con estarlo.
Pero algo ha cambiado. No sé si he sido yo, o si has sido tu. Tal vez los años, o el cansancio de tanto luchar con lo invisible. Tal vez, simplemente me he rendido. Y justo ahí, cuando he dejado de querer escapar, tu has dejado de asustarme. Quiero mirarte sin pánico, entenderte como lo que eres: una parte de mi. El eco de las cosas que no digo durante el día, pero que insiste en hablar cuando la casa duerme. Eres el grito que no se dar, la alarma que mi cuerpo enciende sin avisarme. Y cuando entendí eso, empecé a sentirte de otra forma.
Ahora llegas, y ya no corro. Me quedo y, a veces, incluso te espero. He aprendido a reconocer el momento en que te acercas a mi. A veces es un escalofrió, una sombra en la esquina del pensamiento. Entonces me recuesto, cierro los ojos, y digo: “venga, siéntate...¿Qué tienes para contarme hoy?".
Y claro, no siempre es fácil. Todavía hay noches en las que me cuesta. En las que el corazón se acelera y la respiración se me escapa. Pero ya no me asusto. Porque he aprendido a no tenerte miedo. A entender que todo lo que me pasa, incluso tu, también soy yo.
Gracias por mostrarme lo que no me atrevo a ver de día. Por animarme a buscar dentro, aunque sea a empujones. Por ser, sin quererlo, una especie de mapa de lo que soy.
No sé si te quiero. Pero ya no te odio. Y en este raro acuerdo que tenemos, he encontrado paz.
Así que gracias, querido terror nocturno. La próxima vez que vengas trae vino...y, al menos esta vez, cuéntame algo nuevo.
![]() |
| Mey Segura |


.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario
¿Qué opinas?